¿Cómo puedo mejorar mi falta de motivación? (traducido de LifeHacker)

¿Cómo puedo mejorar mi falta de motivación? (traducido de LifeHacker)

A todos nos pasa, y me gustaría decir que es normal, pero la verdad es que no soy psicóloga, así que no lo sé. Lo que sí sé es que la falta de motivación es algo que pasa a menudo y que tiene muchas causas, pero al final del día, lo que realmente importa es cómo nos deshacemos de ella.

Navegando me topé con este artículo de LifeHacker (una web increíble, les recomiendo seguirla en Twitter). Me gustó mucho porque porque es algo que veo y siento seguido. Veo las consecuencias en las personas que la padecen y muchas veces la he visto catalogada por psicólogos por depresión, cuando la verdad es, que si bien pueden estar relacionadas y una puede llegar a llevar a la otra, son cosas diferentes y por tanto, deben ser abordadas por separado: preferentemente, sin sustancias químicas ni tratamientos que nos convenzan de que padecemos una temible enfermedad mental. En lo personal, no sentí que todo aplicara a mis casos específicos, pero uno nunca sabe a quién puede ayudar, poniéndolo acá de todos modos:

¿Cómo puedo mejorar mi falta de motivación?

Escrito originalmente por: Adam Dachis.

Queridos Lifehackers:

Ultimamente me he sentido completamente desmotivado. Hacer cualquier cosa en el trabajo es un desafío y es aún peor en casa. Mi departamento es un desastre, ya no cocino, y he sido incapaz de mantener una dieta saludable. No me siento deprimido ni completamente infeliz, sólo muy desmotivado. ¿Hay algo que pueda hacer para recargarme?

Sinceramente, 

Peligrosamente Desmotivado.

 

Querido PD:

La falta de motivación es un problema complejo porque existen muchos posibles factores que contribuyen a ella, pero la mejor forma de recuperarla es haciendo algo que te gusta. El problema es que cuando estás falto de la energía y voluntad necesarias para llevar a cabo una tarea específica, tu motivación por lo general se redirecciona hacia algo que no requiera esfuerzo, como comida o entretenimiento. Dejarse estar, como habrás notado, sólo empeora el problema. ¿Entonces qué puedes hacer? Primero, tendremos que identificar las causas de tu falta de motivación (Argh! Como lectora odié esta parte, sólo recupérenla, ¿está bien?) y luego encontrar formas en las que engañarte para recuperarla.

El rechazo social puede matar tu motivación

La motivación puede decaer debido a varias fuentes. Un reciente “post” publicado por David McRaney, autor del libro y del blog sobre el comportamiento humano You Are Not So Smart (No eres tan inteligente), presenta varias causas. En un estudio se le pidió a un grupo de estudiantes que se conocieran y anotaran con quién del grupo les gustaría trabajar. Los investigadores ignoraron sus peticiones y le dijeron a algunos que habían sido elegidos, mientras que a otros que nadie los había querido. Sorprendiendo a nadie, los rechazados no estuvieron para nada feliz, pero he aquí cómo cambiaron sus comportamientos y por qué:

 

Los investigadores del estudio “nadie te quiso” propusieron que dado que la autorregulación es algo que se requiere para ser “prosocial”, uno espera obtener cierta recompensa por regular su comportamiento. Las personas en el grupo de los no queridos sintieron el dolor del ostracismo y eso evidenció sus autorregulaciones como una pérdida de esfuerzo. Era como si hubieran pensado: “¿para qué esforzarse si a nadie le importa?” Hizo un agujero en sus estanques de voluntad, y al sentarlos frente a las galletas, no pudieron refrenarse de la misma forma que los demás. Otros estudios demuestran cómo al sentirse rechazado y no querido, uno ya no puede resolver los rompecabezas de la misma forma que antes, te vuelves poco cooperativo, menos motivado para trabajar, y con más probabilidades de beber, fumar o hacer otras cosas autodestructivas. El rechazo destruye el autocontrol, y por tanto parece ser uno de los tantos caminos hacia la reducción del ego.

Cuando te sientes rechazado, pierdes el deseo de intentarlo porque parece ser que a nadie le importará de todas maneras. Es improbable que este sea el caso, pues, el rechazo de una persona o de unos pocos no necesariamente significa la opinión de todos el mundo (por lo general por lo menos hay UN ALGUIEN a quién le importe), pero en el momento así se siente, y por tanto así se reacciona.

Descuidar tus necesidades físicas dificultan hacer cualquier cosa

Verse rechazado, incluso en algo simple, no es la única forma de destruir tu motivación. Efectos similares se producen cuando no comes:

Un estudio publicado el 2010 condujo a Jonathan Leval, Shai Dangziger y Liora Avniam-Pesso de las universidades de Columbia y Ben-Guron a observar 1.112 juicios de libertad condicional para prisioneros, en el transcurso de 10 meses. descubrieron que justo después del desayuno y del almuerzo era cuando las probabilidades de obtener la libertad estaban en su máximo. En promedio, el juez otorgaba la libertad al 60% de los presos justo después de una comida. La probabilidad bajaba luego de eso. Justo antes de comer, el juez otorgaba la libertad tan solo al 20%. Mientras menos glucosa tuviera el juez en la sangre, menos propenso se encontraba a tomar la activa decisión de conceder la libertad y aceptar las consecuencias.

Cuando uno tiene una vida ocupada, resulta muy sencillo saltarse el desayuno y/o almorzar a deshora, y luego nos vemos enfrentados a una situación donde se nos hace difícil hacer mucho porque nos falta la glucosa necesaria para pensar como corresponde. Incluso, cuando comas por fin, podría pasar que termines con una jaqueca por haberlo evitado por gran parte del día, lo que no te motivará a nada más que tenderte. Descuidar tus necesidades físicas físicas puede disminuir tu motivación, por esto, es importante controlar esos descuidos y corregirlos. Una forma de hacer esto es rellenar este formulario de inventario diario personal y ver si se presentan tendencias de comportamiento en tus días. Si los hay, recargar tu motivación podría resultar tan simple como tomar desayuno todos los días y/o beber más agua.

Tomar muchas decisiones puede fatigar tu cerebro

La manera más rápida de caer tendido sobre el sofá con un tarro de helado es ponerte en una situación donde tengas que tomar muchas decisiones importantes. John Tierny, en un artículo para New York’s Times, discute acerca del tema:

La fatiga por decisiones ayuda a explicar por qué personas comunes y sensibles tienden a enojarse fácilmente con sus colegas y amigos, derrocha en ropa, compra comida chatarra en el supermercado y no se puede resistir una buena oferta para desoxidar su auto (o lo que sea). No importa cuan racional o noble intentes ser, no puedes tomar decisión tras decisión sin pagar un precio biológico. Es diferente a la clásica fatiga física -no eres consciente de estar cansado- pero te falta energía mental. Mientras más decisiones hagas a lo largo del día, más difícil se le hará cada una a tu cerebro, que eventualmente acaba por buscar atajos.

Esto no ocurre sólo con grandes decisiones en el trabajo. Si tienes que hacer un número de decisiones pequeñas, lentamente puedes causar las misma fatiga. Si no manejas el número de decisiones que tomas en el día, sean pequeñas o grandes, te encontrarás mimándote constantemente.

Cómo recuperar tu motivación

Recuperar tu motivación involucra una combinación de: combatir las causas que la desgastan y engañarte a ti mismo para tomar el primer paso. En el caso de rechazo social, te vas a sentir mal y no querrás hacer mucho, pero necesitas enfrentar el problema. Quizá hay algo que estás haciendo que está causando ese rechazo, o quizá simplemente estás interactuando con gente desagradable (tóxica). Habla con la(s) persona(s) que te rechazaron y encuentra la razón. Analiza las formas que tienes para corregir el problema si tú eres la causa, o trata de arreglarlo con esa persona si no lo eres. Si no se puede arreglar, considera formas en las que evitar esos ambientes porque el rechazo social prolongado no es sano para nadie.

Si simplemente no estás cuidando de tu cuerpo, la solución al problema es muy obvia. Como se mencionó antes, pero tienes que identificar el problema y puedes hacer eso fácilmente con el inventario diario personal. Descubre qué necesidades físicas estás descuidando y asígnales prioridades para cambiarlo.

Cuando se trata de tomar de decisiones, es típico que pueda ser difícil controlar cada decisión que te toque tomar porque no siempre sabes cuándo tendrás que hacerlo. Una forma de darle la vuelta a este problema es crear una lista de cosas por hacer, donde enumeres las decisiones que sabes que tendrás que tomar en lugar de las tareas a realizar, de esta forma sabrás sobre qué debes decidir y cuando. Sepáralas, asegúrate de no tener muchas acumuladas por día y deja espacio para imponderables que pudieran aparecer en el transcurso. No olvides incluir cosas pequeñas como las compras del supermercado, dado que uno puede llegar a estresarse incluso al tratar de decidir que debería o no terminar en tu refrigerador.

Finalmente, descubre qué es realmente lo que quieres hacer. Esto podría pertenecer al lado aburrido de tu vida como querer limpiar tu apartamento, o algo mucho más emocionante, como un juego (o algo por el estilo). Lo que sea, que tus primeros pasos sean muy pequeños, y que no tomen más de cinco minutos. El siguiente día, toma otro pequeño paso. Esmérate en conseguir un poquitito más cada vez. Cuando empieces a ver tus logros y el poco esfuerzo que requiere, se te hará más fácil el progreso. Después de todo, comenzar lo es todo.


Ojalá que estos tips te ayuden a recuperar la motivación. Yo apenas estoy partiendo, así que todavía no puedo contarte cómo me va.

¿Te ha pasado esto alguna vez? Cuéntame de tus faltas de motivación.

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