¡Comencé una novela y quiero terminarla ya! (5 tips para terminar tus proyectos)

¡Comencé una novela y quiero terminarla ya! (5 tips para terminar tus proyectos)

De seguro alguna vez tuviste esa idea increíble que quisiste transformar en historia, pero tras escribir las primeras dos páginas tu mente se secó como el desierto de Atacama, tu visión se hizo borrosa y comenzaste a escuchar un pitido infernal que se prolongó hasta acabar con tu idea. ¿Sí? Suele pasar, ya sea que tengas 10, 15, 30 o 70 años.

También puede ocurrir que siempre hayas tenido el sueño de se escritor, pero todas tus ideas se te escapan como el globo en la imagen. Lamentablemente esta entrada no te asegurará ser escritor (porque quién soy yo para hablar), aunque espero que resulte útil para, por lo menos, concretar una de tus miles de maravillas.
¿Te parece si dejamos “miles, menos una” de lado por el momento? Podemos volver a ellas más tarde.
Tip gratuito: Utiliza Google Keep para guardar tus ideas más importantes y tenerlas contigo siempre.
Es importante enfocar el trabajo, así tendrás más tiempo para pensar, porque lo harás una idea a la vez, y aumentar las probabilidades de concretar alguno de tus proyectos.
Los siguientes tips los recolecté de mi experiencia personal. Solía tener ideas y luego más ideas que se perdían en el espacio. Sin darnos más vueltas, a lo que nos convoca:

1) Define un conflicto.

Las primeras novelas que comencé a escribir eran fanfictions que me motivaban un montón. Lo tenían todo. El problema era que tenían todo lo que mi mente imaginaba para un perfecto mundo paralelo donde florecían la cotidianidad, los amigos y los hechizos de Defensa Contra las Artes Oscuras, y que a nadie más le importaban. Esto ocurre porque cuando nos enamoramos de una idea imaginamos escenas aisladas que nos parecen geniales y graciosas, empezamos a escribir sin preguntarnos de qué tratará. Simplemente escribimos o bosquejamos estas escenas y luego no sabemos cómo conectarlas porque ni siquiera sabemos cuál va primero y cuál va después.
¿Pero por qué un conflicto? Si eres porfiado o porfiada como yo, probablemente te estés preguntando por qué debe ser un conflicto y no simplemente una temática como: “humanos que viven en  el fondo del mar”. Porque los seres humanos somos morbosos y a la vez somos envidiosos. Si los humanos que viven en el fondo del mar son personas que viven y bromean como nosotros, y encima viven una vida perfecta, no va a importar en lo absoluto que tengan branquias para respirar o que sean de color azul; a la gente no le va a importar. Por eso necesitas un conflicto: Un chico acostumbrado a vivir en su mágico mundo debajo del mar con sus amigos azules despierta una día en la Patagonia Argentina, en verano, con calor y sin saber cómo volver a casa. Sus branquias lo ahogan. Ya comienza a ponerse interesante, ¿verdad?
No es necesario que tu conflicto sea único e inigualable en sí mismo. Si nunca has terminado una historia comienza con algo simple y dale fin; luego mejora.

2) Define un buen comienzo, algo que motive

Supongamos que ya tienes un conflicto, pero comienzas a escribir con un (no juzgaré a nadie, podría pasar) “Había una vez…” y luego continuas explicando cómo Pepito conoció a Juanita en el colegio a las 8 am cuando tenía sueño. Sin duda que hay un conflicto: a nadie le gusta levantarse a las 8 am. Sin embargo ese comienzo no engancha a nadie. Piensa que el comienzo será lo primero que lean de tu historia, si no demuestras algo interesante y único desde el comienzo, difícilmente invitarás al lector a adentrarse en tu  interesante conflicto.
TIP: Comienza ya mostrando un conflicto. Puede ser el principal o uno que luego de una reacción en cadena lleve a él.

3) Define el final

Como dicen: Con dos puntos se traza una recta. Si ya tienes un conflicto pensado y un comienzo, y encima te detienes a pensar en el final (lo que quieres alcanzar, demostrar, a dónde quiere llegar tu personaje, etc), escribir y pensar en las escenas que llevarán a él será mucho más sencillo.
Además, si ya tienes pensado el final, ya tienes una idea clara y por ende se te hará mucho más sencillo pensar las escenas que van entremedio. Es más, muchas veces las escenas aparecerán por si sola y te irán empujando a seguir escribiendo.
PRUEBA ESTO: Intenta comenzar una historia escribiendo la última escena.

4) Piensa en puntos de quiebres

Ya tenemos el comienzo, el final y un conflicto: la recta perfecta. El problema es que a pesar de que muchas veces trabajar para alcanzar un objetivo claro resulta bastante más sencillo que no hacerlo, también induce a una monotonía que puede aburrirte a ti, y a aquel maravilloso interesado en leer tu obra. También está el problema de que por lo general (o al menos lo que es la idea, según entiendo) tus personajes no serán los mismos al principio y al final. Una buena historia debería demostrar un cambio en ellos; el que genera el conflicto.
Pero el conflicto por si sólo no es el que genera los cambios en los personajes. Son las situaciones que impone sobre ellos las que marcan un antes y un después, produciendo puntos de quiebres que cambiarán el curso de tu historia más de una vez.
Por ejemplo, si bien en Bajo la misma estrella el conflicto principal es la lucha de Hazel contra el cáncer (pensé en esta historia para que veas que no tiene por qué ser fantasía), existen un sin fin de puntos de quiebre que van cambiando la forma en que ella ve la vida. Primero está el momento en que descubre en que no todo el mundo la mira con lástima y que no tiene por qué estar a la defensiva todo el tiempo. Luego descubre que la “gente normal” sí puede interesarse por ella y generar sentimientos, esto crea un cambio en su mentalidad en el que comienza a asustarle la idea de herir a alguien más que a sus padres el día en que muera. La serie de microconflictos que se crean a partir de allí, doblan la historia una y otra vez, dándole matices. Los puntos de quiebre continúan para Hazel, pero no te haré spoilers, sólo en caso de que no hayas leído el libro aún.
Quizá esto sea de lo más raro, pero con puntos de quiebre pasarás de tener una historia como en el lado izquierdo de la imagen (plana y aburrida) a una como la del lado derecho (llena de sube y bajas que engancharán a tu lector).
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¿Acaso no se ve mucho más interesante la segunda figura?
Piensa algunos de estos puntos a la hora de crear tu historia y verás como comienza a tomar forma. Te será más fácil pensar en escenas que unan tus puntos de quiebre, que pensar en toda la línea de una sola vez.

5) Desafía tus bloqueos.

Por último, desafía tus bloqueos. Todo el mundo los tiene y es lo más natural del mundo, pero existe un abismo de diferencia entre quienes de dejan consumir por esto, y quienes buscan nuevas maneras de superarlo. Existen varias actitudes que pueden ayudarte (de eso hablaremos más adelante en algún otro post). Mientras tanto, intenta inspirarte con todo aquello que te rodea. Busca detalles que llamen tu atención, frases que despierten tu escepticismo, y empuja tus propios límites un poco más allá. Sal a trotar, canta en la ducha, cambia de aire… A veces, hacer las cosas de forma diferente nos permiten pensar las cosas de manera distinta (sí, ese razonamiento lógico no lo inventé yo).
Espero que esto te haya ayudado en algo 🙂

¡Termina tu historia y cuéntame del proceso!

 

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